miércoles 10 de febrero de 2010

Otro día

Sentada junto a la ventana, observaba el mar revuelto que rompía en la playa. Pensaba en la noche pasada. En las sabanas blancas caídas junto a la cama. En el charco que bañaba el suelo de la habitación. Suspiró sabiendo caer lágrimas por su rostro. Volvió sus ojos al horizonte. Buscó, en el cielo grisáceo, un ave que había alzado el vuelo tras el cristal. La vio desaparecer antes de levantarse y caminar descalza hasta el baño. Se lavó el rostro antes de maquillase y vestirse. Salió a la calle. Respiró hondo y volvió a sonreír. “Ya habrá tiempo de llorar mañana”, pensó.

martes 9 de febrero de 2010

La búsqueda (XV)

-Bonito regalo el que nos ha hecho Errante-dijo Echevarri sentado en el váter.
-¿Bonito?, Echeva, joe, esto no es bonito- Jarque señalaba la bañera ensangrentada.
-Sí que lo es. En Huelva sería imposible seguirle el rastro, pero en Praga no debe haber mucho cerdo ibérico en las dehesas. Si es que tienen.

Jarque miró una vez más la cabeza de cerdo que reposaba en el fondo de la bañera. Pensó en lo que acaba de decir Echevarri y comprendió que la conclusión del vasco era cierta. No era posible que Errante hubiera introducido el cerdo desde España. Además de tener al perro bajo la ventana, ahora tenían un cerdo que olfatear. No debía haber muchos sitios dónde vendieran cerdo ibérico, y mucho menos la cabeza del animal.

-¿Quién recogerá esto?
-Va, Jarque, déjalo ahí, ya se lo llevarán cuando nos vayamos. Ahora tenemos que pensar en nuestro amigo de la calle. Llamaré a mis contactos aquí y que ellos se encarguen de limpiar la habitación y descubrir de dónde ha salido el animalito. Pero tenemos que alejar al perro del hotel. Así que prepárate, nos vamos.

Recogieron la ropa y prepararon las maletas. Habían decidido hacer creer a su perseguidor que volvían a España. Pidieron un taxi y marcharon hasta el aeropuerto internacional de Ruzyně. Jarque miró hacia atrás al llegar a la terminal de salidas. El perro seguía tras ellos. Hablaba por teléfono mientras los dos hombres se colocaban en la cola para la ventanilla de Rynair. Echevarri se sentó en la maleta, que crujió bajo su peso, suspirando sonoramente. Unos niños se quedaron mirándolo asombrados mientras él les sacaba la lengua y comenzaba a rehacerse las coletas, trenzando lentamente el pelo. Jarque se quedó de píe, riendo ante las acciones de Echevarri, que se mostraba más histriónico de lo normal. Los dos hombres llamaban la atención en la silenciosa cola que avanzaba hacia el mostrador 13, donde se podía leer Madrid en grandes letras. El perro se ha sentado en un banco. Lo ven hablar rápidamente por el teléfono móvil. Su rostro está crispado. Se le nota inquieto ante lo que está ocurriendo. Jarque y Echevarri avanzan hasta el mostrador y colocan las maletas en la cinta. Hablan a gritos sobre la vuelta a Madrid. Los niños se dan codazos cuando Echevarri se vuelve de pronto, con los brazos cruzados sobre la camiseta de Homer Simpson y comienza a caminar en dirección al hombre.

Jarque lo miró asombrado. Casi tanto como su perseguidor que deja de hablar. Echevarri echó la mano a la cintura en el preciso instante en que el hombre Errante se levantaba. Se volvió mirando a su compañero y Jarque vio el brillo travieso en los ojos del forense. Estaba disfrutando con la situación. Ambos sabían que su perseguidor estaba aturdido ante la situación. Se mantenía quieto, justo al lado, con el rostro ceniciento y pegándose en la pared. Echevarri se volvió sobre él.

-¿Te puedes creer el niñato este? Le traigo a la ciudad más romántica de Europa y el muy maricón ahora me dice que es hetero... ¿te lo puedes creer? ¡me está dejando! ¡a mí!

Lanzó el puño contra el hombre, que cayó al suelo desplomado. Se quedó allí parado, esperando a que la policía llegase hasta ellos. No mediaron palabras, los dos hombres fueron detenidos y llevados esposados hasta una pequeña sala lateral.

lunes 8 de febrero de 2010

Cobardes Vs Cádiz

Vaya por mí. La ETA estaba pensando atentar en nuestra bonita, pequeña y tranquila ciudad de Cádiz. ¡Que poca vista! Queda demostrado que la banda de asesinos está en mano de jóvenes sobradamente prepotentes. Tanto que se creen capacitados para atacar la única villa del país que soportó estoicamente los ataques franceses y que aprovecho la ocasión para convertirse en madre de las libertades constitucionales españolas. Y para eso habían preparado todo un plan. Tenían mapas de la ciudad, un móvil preparado y guardado como Cádiz y los itinerarios de autobuses para huir despavoridos como los cobardes que son. Pero no contaban con la idiosincrasia gaditana. A saber:

1º ¿dónde apacar la furgoneta?

Aceptamos que en su imbecilidad manifestada en pertenecer a ETA son capaces de conducir un coche. Pero lograr aparcarlo en Cádiz es otra historia. Entre las obras y la zona azul, es muy probable que la furgoneta fuese retirada por la grúa antes de pasadas cuatro horas.

2º ¿Cómo huir?

Esto es más complicado. Ves. Ni aunque fueran seres inteligentes logarían huir de Cádiz como pretendían hacerlo. ¿En Comes? No es que no pudiera ser un buen sistema de huída. Es que no lograrían montarse en el autobús antes de que la policía llegase. Veo la escena. Los dos cobardes desesperados en la parada de residencia, mirándose el uno al otro con cara de “me falta la capucha”, mientras el bus de San Fernando no llega y, cuando llega, está lleno. Y sino lo está aún lo estará en cuanto las mujeres maduras comiencen a subir ignorándolos a ellos, pobres ignorantes, con pinta de Erasmus vascos.



Pero, pese a todo, debemos alegrarnos de que la policía haya vuelto a actuar a tiempo y estos seres inferiores con aires de grandeza no haya sido capaces de tan siquiera poder iniciar su plan de acción.

domingo 7 de febrero de 2010

Fly me to the moon, by Diana Krall



Llévame volando a la luna
Déjame jugar entre las estrellas
Déjame ver cómo es la vida
En Júpiter y en Marte ...
Es otras palabras, toma mi mano
En otras palabras nena, bésame

Llena mi corazón de canciones
Siempre más Déjame cantar
Eres lo único que me importa
Todo lo que idolatro y adoro ...

En otras palabras, sé sentir
En otras palabras, te amo

[Instrumental]

Llena mi corazón de canciones
Más y Dejame cantar siempre
Porque eres lo único que me importa
Todo lo que idolatro y adoro ...

En otras palabras, sé sentir
En otras palabras
En otras palabras
Yo ... yo te amo ... a ti

sábado 6 de febrero de 2010

En pocas palabras

"La amo profundamente- concluyó- aunque, realmente, no sepa que es el amor"

Profundidades (Henning Mankell)

viernes 5 de febrero de 2010

El Enfermo

Por el amplio silencio del instante
pasa un vago temor.
Tal vez gira la puerta sin motivo
y se recoge una visión distante,
como si el alma fuese un mirador

...

(En Canciones para cantar las Barcas, José Gorostiza)

jueves 4 de febrero de 2010

Fortún de Torres

No sólo Cádiz cuenta con miles de leyenda que engrandecen su historia. La vecina villa jerezana también tiene presnete en su historia hombres de gran valía y valor. Fortún de Torres es uno de ellos. Descendiente de Fortun II de Navarra, conocido como el Monje o el Tuerto, su nombre proviene del musulman Fortún Ibn Musa, abuelo materno del navarro. Llega a Jerez de la mano de Nuño de Lara en 1255, cuando las tropas de Alfonso X toman el alcázar jerezano, cedido por Aben Obeit en capitulación, Fortún se mantendrá en la ciudad defendiendo el alcázar, ahora bajo el mando de Garcí Gómez Carrillo, teniente de Nuño de Lara.

Pero la paz en la villa se vió pronto truncada y en 1261 (dice la leyenda, 1264 dice el historiador que soy), los mudejares descontentos se levantaron contra el domino castellano. La ayuda a los infieles llegó de las ciudades moras de Tarifa y Algeciras. Poco podían hacer frente al ataque los pocos cristianos que defendían el alcazar. Cuenta la leyenda que don Fortún de Torres, gentilhombre y alférez mayor de Jerez, defendió con la vida el pendón real de su majestad Alfonso X y habiendo sido mutilado de piernas y manos, mantuvo alzado el pendón real con ayuda de sus dientes y los ensangrentados muñones hasta que la muerte tuvo a bien librarle de tal carga. Mostrando el valor y el coraje de los caballeros castellanos, hijos de Dios y súbditos fieles del rey hasta la misma puerta de los infiernos.

miércoles 3 de febrero de 2010

Un gran profesor

El otro día, al hablar de las labores de Frutti en las puertas del Colegio, me vino a la mente un profesor que, pese a ser un crío, me marcó. Tal vez porque, cuando llegaba el recreo, salía corriendo a su laboratorio, a abrir la puerta metálica del mueble del fondo del despacho. Allí, entre productos químicos, tenía guardado paquetes de plastilina que cogía para jugar. A veces, cuando estaba menos ocupado, me enseñaba algunos experimentos sencillos. Seguramente, sí la vida no se hubiera trasmutado en muerte tan pronto, ahora yo no sería historiador sino científico. Pues allí, en el laboratorio de D. Javier Villegas, me pasaba las horas siendo un niño. No creo que tuviera más de 8 años, pero los olores de aquella clase aún los tengo marcados. Una mezcla de olores nacidos de los experimentos que se realizaban por los alumnos, con el formol de cada bote con algún animal muerto. Y el ruido, ese ruido también lo recuerdo como si acabará de salir del laboratorio, sobre todo el de la nevera donde guardaba los alimentos caducados.

Y hoy, no sé porque, me he acordado de todo eso, y de aquel profesor que fue de los mejores que jamás tuve aunque nunca llegó a darme clases. Si lo hubiera hecho, tal vez, ahora sería otra cosa y ustedes no sufrirían mis arrebatos de locura.

martes 2 de febrero de 2010

La Busqueda (XIV)

-No comprendo nada, Echeva. Pensaba que Errante no era un loco, pero después de esto tengo mis dudas.

Echevarri estaba sentado en el atril de la ventana, mirando el castillo que se alzaba al otro lado del río. Asentía con la cabeza mientras sus ojos vagaban por la ciudad que se abría a sus pies. Parecía fuera del mundo real y Jarque se dio cuenta. Guardó silencio esperando que su compañero volviese del extraño trance en el que parecía sumido.

-Algo no encaja. El cuerpo del armario parecía haber sufrido algún tipo de ritual. Pero hasta ahora nada nos indicaba que Errante hubiera actuado así. Tengo que llamar a la central a informarme pero estoy seguro de que no hay nada.
-La joven Vargas tenía quemaduras en su cuerpo y también había sido mutilada en cierta forma.
-No había caído en eso. Es cierto. La chica había sido brutalmente asesinada. Pese a todo, esto es raro Jarque. Hay algo que huele mal... y no sólo el muerto.

Se acercó al teléfono y llamó a la central de Lyon a informar de lo ocurrido. Mientras Jarque hizo lo propio con Vargas, que, desde la salida hacia Praga, se había solicitado ser informado sin intermediarios. Escuchó las noticias en silencio. Cada detalle dado. Jarque podía verlo asentir al otro lado del teléfono.

-Entonces ¿lo han perdido?
-Bueno, es una forma de decirlo. Pero él ha perdido su escondite aquí. Tendrá que moverse y daremos con él. Se lo prometo señor Vargas. Daré con el asesino de su hija...-Echevarri le hizo gestos con la mano, pidiéndole que cortase la conversación- He de dejarle. Mañana volveré a llamar.

Se acercó hasta Echeva, que seguía mirando por la ventana. Le señaló un hombre joven que se escondía tras una esquina, en la pequeña plaza de piedra que se abría ante el hotel.

-Nos siguen, Jarque. Eso es bueno. Nos acercamos a nuestro enemigo. Y, además, jugamos con ventaja. Sabemos que tenemos un perro oliéndonos el culo, solo hay que peerse contra el viento.

Jarque comenzó a reír con la expresión del vasco.

-Picha, Echeva, no dejas de sorprenderme ¿de dónde has sacado eso?
-Psss... lo oí por ahí. Vamos a prepararnos para darle la patada al chucho. Lo mismo nos lleva a Errante sin saberlo.


El gaditano asintió, tomando un nuevo caramelo de la repisa del baño.

-JODER- gritó-, Echevarri... deberías ver esto....

lunes 1 de febrero de 2010

Puertas que se cierran


Creo que aquel fue uno de los días más divertidos de todos los pasados en el colegio. Normalmente nos reuníamos en el recreo detrás del gimnasio. Aprovechando la sombrita del edificio para juntarnos todos, separados ya en varias clases y dos cursos. Pero aquel día Frutti no apareció. Era un personaje singular que había llegado al grupo cuando Paco repitió de curso. Uno de esos chavales tan buena gente y con tan malas ideas que tenía que caer bien entre nosotros. Y, aquel día, hizo una de las suyas. No nos preguntábamos porque no había venido. Como en todo grupo, también en aquel colegio, algunos de nosotros había días que preferíamos hablar con otros. “socializarnos” vamos. Pero cuando llegó al rellano de la escalera del edificio de BUP, su rostro indicó que algo había hecho. Sonreía de oreja a oreja. Y escondía las manos en los bolsillos del pantalón.

-Tirar, tirar... vamos para clase.

Nos miramos todos, mientras entrábamos en nuestras clases interrogándonos con la mirada sobre lo que escondería en los bolsillos. Tardamos poco en descubrirlo. Exactamente el tiempo que Padilla, el director, tardó en llegar a nuestra aula.

-¿Quién ha sido?- preguntó de sopetón como si debiéramos saber de que hablaba -¿quién ha sido el gracioso? Como no salga el culpable vais a pagar todos.

Y todos nos miramos. Algunos con cara de incredulidad. Nosotros manteniendo el tipo, rictus de anonadados y sorprendidos por la reacción del director y sabiendo que el culpable estaba, en ese justo momento, dando clases de historia con el Piru.

-Pero, señor director, ¿qué ha pasado? –preguntó el negro ante la mirada inquisitorial de “el muerto”, D. Enrique el profesor de matemáticas, que esperaba para saber la respuesta.
-Alguno de estos energúmenos de camisa de rayas que ha sellado todas las puertas del edificio de profesores.

Don Enrique no dijo nada, pero tras la marcha de nuestro director, lo vimos reír por segunda vez en todos nuestros años de colegio. Sólo un instante antes de continuar las clases.


-La has liado, Frutti...
-No he hecho nada- respondió el aludido.
-Pisha, a otros con ese cuento, que nos conocemos de sobra y, además, tienes las manos llenas de silicona.

No pudo negarlo.... las pruebas eran palpables. Tanto que fue expulsado varios días y obligado a pagar las puertas cerradas pero.... "es que no es seguro que las puertas de los laboratorios estén abiertas, cualquier niño puede entrar y tomarse un yougur caducado".

Nunca supé si él llegó a hacerlo.